Hace ya trece años que comencé a darme cuenta de que algo no iba bien. Como a muchos otros enfermos de párkinson una sintomatología y unas situaciones vitales concretas suelen ser la alarma que nos hace acudir al médico en busca de respuestas. Pero cuando nos dan la primera : "usted tiene párkinson" nos cuesta aceptar que nada será como antes. ¿Cómo antes de qué?. Porque los síntomas no aparecen todos de repente sino que van dando señales que en muchas ocasiones somos incapaces de ver.
En un primer momento, al menos en mi caso, somos incapaces de aceptar esa nueva realidad que va a acompañarnos el resto de nuestra vida. Deseamos que se hayan equivocado. Buscas respuestas diferentes y comienzas a mirar hacia otras realidades que antes parecían tan lejanas: enfermedades neurodegenerativas. Y piensas:... podría ser peor.
Intentamos imaginar un futuro que vemos incierto. Por primera vez tomamos conciencia de nuestra fragilidad y sentimos miedo a lo que está por venir. Pero ¿ qué es lo que está por venir?. La búsqueda de respuestas te enfrenta a otras realidades. Porque... podría ser peor.
La toma de conciencia de tu situación real te lanza a una continua actividad que te permita continuar viviendo lo mejor posible con los condicionantes de una enfermedad que pone barreras y límites.
¿Qué puedo hacer?...sólo hay una respuesta: VIVIR el presente. No pensar en lo que no podemos sino fijarnos en lo que sí podemos. Mirar a nuestro alrededor con ojos nuevos, recordando que todo lo podemos perder, que nada es eterno... Mantener un tono vital que nos enriquezca como seres humanos. Necesitamos a los demás pero también podemos aportar a los demás una visión de la vida diferente. Ser un enfermo activo mientras podamos y como podamos. Ese debe ser nuestro objetivo.
Podría ser peor... y lo será. No se trata de engañarnos pero, mientras, intentemos disfrutar el aquí y ahora con lo que tenemos.
En un primer momento, al menos en mi caso, somos incapaces de aceptar esa nueva realidad que va a acompañarnos el resto de nuestra vida. Deseamos que se hayan equivocado. Buscas respuestas diferentes y comienzas a mirar hacia otras realidades que antes parecían tan lejanas: enfermedades neurodegenerativas. Y piensas:... podría ser peor.
Intentamos imaginar un futuro que vemos incierto. Por primera vez tomamos conciencia de nuestra fragilidad y sentimos miedo a lo que está por venir. Pero ¿ qué es lo que está por venir?. La búsqueda de respuestas te enfrenta a otras realidades. Porque... podría ser peor.
La toma de conciencia de tu situación real te lanza a una continua actividad que te permita continuar viviendo lo mejor posible con los condicionantes de una enfermedad que pone barreras y límites.
¿Qué puedo hacer?...sólo hay una respuesta: VIVIR el presente. No pensar en lo que no podemos sino fijarnos en lo que sí podemos. Mirar a nuestro alrededor con ojos nuevos, recordando que todo lo podemos perder, que nada es eterno... Mantener un tono vital que nos enriquezca como seres humanos. Necesitamos a los demás pero también podemos aportar a los demás una visión de la vida diferente. Ser un enfermo activo mientras podamos y como podamos. Ese debe ser nuestro objetivo.
Podría ser peor... y lo será. No se trata de engañarnos pero, mientras, intentemos disfrutar el aquí y ahora con lo que tenemos.
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