¿Normalidad?¿y qué es lo normal?. Lo normal es que como seres humanos nacemos, vivimos, sufrimos a ratos, somos felices en otros momentos..., y llega un momento en el que nuestra vida se acaba... y ya está.
Solemos establecer patrones que nos hagan sentir una cierta seguridad que no es posible. Nada hay más incierto que la vida. Para morir sólo se necesita un requisito: estar vivo.
Otra cosa es que siempre nos parece que no ha sido suficiente. Y en el camino queremos dejar alguna huella, un recuerdo en los demás que nos ancle a una vida que ya no es la nuestra. Lo cierto es que, como seres pertenecientes a los humanos, la vida va más allá de cada uno de nosotros. Nuestra huella tiene el valor de marcar el camino de otros. Pueden seguirla o no. Eso no importa.
Como enfermos de párkinson solemos decir que nadie entiende lo que sentimos excepto otro enfermo. Así es. Pero esto mismo es aplicable a cualquier otra patología. Que tengamos párkinson y no podamos movernos no paraliza al resto de la humanidad, ni siquiera a los que están más cerca y nos quieren.
¿Esto quiere decir que no podemos hacer nada? Por supuesto que no. Podemos vivir con nuestras carencias, con nuestros pequeños o grandes sueños, sean del tipo que sean.
Y sobre todo podemos y debemos seguir siendo nosotros.
A pesar de la enfermedad y el resto de las piedras que voy encontrando en el camino, me considero una persona positiva. Procuro pensar poco o nada en lo que me haya hecho daño. A veces resulta muy difícil porque las emociones se descontrolan. Pero eso es lo "normal" cuando tienes párkinson. y no hay que darle más vueltas. Para mantener un cierto equilibrio procuro recordar que en el camino también tuve muchas cosas buenas.
El día 8 de marzo recordaré una vez más a las mujeres que he conocido en los últimos años. Todas ellas conforman el universo que rodea mi pequeña existencia. Agradezco a la vida el haberlas conocido aunque algunas hayan tachado mi nombre en sus agendas o lo hayan escrito en la "lista negra" de su existencia. Todas fueron valiosas para mí y de todas aprendí algo que me permite continuar. No me considero mejor ni peor que ninguna, al fin y al cabo todas somos seres humanos, con virtudes y defectos repartidos arbitrariamente como los síntomas que padecemos.
Celebremos que somos iguales y diferentes. Pensar que no queremos que algo nos pase no evitará que suceda. Pensemos en el ahora de cada pequeño instante.
Para todas las mujeres, con cariño.

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