Al día de hoy no existe un tratamiento que elimine el Parkinson por completo, pero me niego a pensar que sea una enfermedad incurable porque asumirlo así me coloca en una posición anímicamente desventajosa frente a ella.
La historia de la medicina está llena de ejemplos de enfermedades que durante décadas fueron consideradas incurables y que hoy se controlan o incluso se curan.
Mantener viva esa esperanza respecto al Parkinson refuerza mi actitud. Prefiero pensar: hoy no hay cura, pero hay mucho por hacer y la ciencia avanza.
Esa forma de pensar me lleva a participar más activamente en mi tratamiento, a mantenerme activo, a buscar información y apoyo, y a vivir mejor, incluso con la enfermedad.
Estoy convencido de que el Parkinson tendrá cura y de que es muy probable que yo, y muchos de vosotros, lleguemos a beneficiarnos de ella.
La historia de la medicina está llena de ejemplos de enfermedades que durante décadas fueron consideradas incurables y que hoy se controlan o incluso se curan.
Mantener viva esa esperanza respecto al Parkinson refuerza mi actitud. Prefiero pensar: hoy no hay cura, pero hay mucho por hacer y la ciencia avanza.
Esa forma de pensar me lleva a participar más activamente en mi tratamiento, a mantenerme activo, a buscar información y apoyo, y a vivir mejor, incluso con la enfermedad.
Estoy convencido de que el Parkinson tendrá cura y de que es muy probable que yo, y muchos de vosotros, lleguemos a beneficiarnos de ella.
Comentarios (5)
Cargando mensajes...