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Conoce el parkinson

El impacto del ejercicio en el párkinson

El impacto del ejercicio en el párkinson

Moverse ayuda —y mucho—. El ejercicio puede mejorar el movimiento, el equilibrio y el ánimo en pacientes con párkinson. De acuerdo con la revisión Cochrane 2024 sobre ejercicio, hay muchos tipos de actividad física que mejoran los síntomas motores y la calidad de vida; la clave es hacer ejercicio con regularidad, más que elegir un único ejercicio “perfecto”. Además, la evidencia indica que el ejercicio es útil en cualquier fase de la enfermedad y debe adaptarse a cada circunstancia. Aun así, lo ideal es empezar desde el diagnóstico y mantenerlo toda la vida, porque iniciar de forma temprana se asocia con mayor beneficio en la calidad de vida frente a empezar más tarde (que también ayuda, aunque no tanto).


Según un estudio realizado por el Dr. Pablo Mir, sobre párkinson temprano y cognición, realizar más ejercicio al inicio se asoció con menor riesgo de deterioro cognitivo a 4 años, y este efecto se relacionó con preservar volumen en áreas frontales y temporales del cerebro (zonas ligadas a atención y memoria). Esto sugiere un posible efecto neuroprotector del ejercicio desde fases tempranas.


Beneficios del ejercicio físico


Moverse más se asocia con mejor protección cognitiva a medio plazo; la clave es constancia y variedad de ejercicios seguros para mantener el cerebro activo y adaptable.


Pensar y recordar mejor


Menos riesgo de “deterioro cognitivo”. Las personas que se movían más al inicio tuvieron menos riesgo de deterioro cognitivo a 4 años. Además, conservaron mejor el volumen de zonas del cerebro clave para la atención y la memoria (lóbulos frontal y temporal). Esto sugiere un posible efecto neuroprotector del ejercicio desde fases tempranas.


Calidad de vida y síntomas globales. Muchos tipos de ejercicio ayudan a mejorar la movilidad y la calidad de vida en párkinson; lo importante es hacer ejercicio de forma regular, más que buscar “el tipo perfecto”. Dicho de otro modo: moverse, suma.


Mecanismos que ayudan al cerebro. El ejercicio puede aumentar el riego sanguíneo del cerebro, estimular factores que favorecen la neuroplasticidad y, en conjunto, apoyar funciones como la atención, la planificación y la memoria. Estos efectos se han observado en trabajos actuales que actualizan “lo que sabemos” sobre ejercicio en párkinson


 


Cerebro más adaptable (neuroplasticidad)


Empezar pronto y mantener el hábito. Como subraya la Cochrane 2024, el ejercicio es seguro en párkinson y aporta beneficios amplios; otros resúmenes clínicos recientes insisten en iniciar cuanto antes y mantener el hábito a lo largo del tiempo para apoyar la plasticidad cerebral. Ahora bien, comenzar en cualquier momento evolutivo sigue siendo beneficioso si se adapta a la situación de cada persona.


Qué dicen los expertos. El Dr. Diego Santos García recuerda que el ejercicio favorece un uso más eficiente de la dopamina y estimula factores como el BDNF, lo que puede traducirse en mejor rendimiento mental y más claridad para organizar tareas.


¿Qué tipo de ejercicio es adecuado para pacientes con párkinson?


La buena noticia: casi todo ejercicio ayuda si está adaptado, es constante y se ajusta a cada etapa de la enfermedad. Combinar diferentes tipos funciona muy bien.


Aeróbico (caminar rápido, bici estática, nadar, bailar).  La Parkinson’s Foundation recomienda aspirar a 150 minutos por semana (aeróbico + fuerza + equilibrio + estiramientos). Esa constancia es la que “enseña” al cerebro y al cuerpo a funcionar mejor en el día a día.


Fuerza (pesas ligeras, bandas elásticas, sentadillas a silla). Ayuda a levantarse con menos esfuerzo y a proteger articulaciones y huesos. 


Equilibrio y agilidad (tai chi, ejercicios funcionales, multitarea) ayudan a mejorar en equilibrio, movilidad y menos caídas.


Flexibilidad/Movilidad (estiramientos, amplitud de movimiento, pilates adaptado). Reduce rigidez y ayuda a la postura.


Comenzando con el ejercicio: pasos pequeños para resultados grandes


1. Habla con tu equipo sanitario para adaptar el plan a tu situación y medicación. Es recomendable acudir a fisioterapia específica en EP incluso en fases tempranas. 


2. Empieza suave y seguro. 10–15 minutos al día y ve subiendo. Si usas levodopa, entrena en tus horas “ON” (cuando la medicación mejor te funciona). 


3. Elige lo que te guste. El tipo exacto de ejercicio es menos importante que hacerlo con regularidad


4. Cuida el entorno. Zonas despejadas, calzado estable, apoyo si lo necesitas.


5. Señales de alarma. SI sufres dolor intenso, mareo, caídas o bajadas de tensión (hipotensión ortostática), para y consulta a tu médico. El ejercicio es seguro en EP, pero conviene ajustar cuando hay hipotensión o inestabilidad. 


 


Consejos para cuidadores: el ejercicio también es para ti


Acompaña y anima, pero deja que la persona con EP tome decisiones sobre ritmo y actividad. 


Propón, sugiere y celebra los avances, pero deja que la persona con párkinson elija ritmo y actividad. Cuando decide, se implica más. Puedes ofrecer dos opciones (“¿paseo corto o estiramientos en casa?”) y respetar su elección.


Participa. Caminar o hacer estiramientos juntos mejora la adherencia y el ánimo de ambos. 


Organiza el entorno (horarios, recordatorios, agua a mano).


Pide apoyo profesional. Un fisioterapeuta con experiencia en párkinson puede adaptar ejercicios, progresiones y descansos a la situación concreta. Lleva un listado de dudas y graba (o apunta) 2–3 ejercicios clave para repetirlos en casa con seguridad.


Siempre que puedas, pide consejo a tu médico o a tu fisioterapeuta para adaptar el ejercicio a tu situación. No hace falta hacer “mucho” ni hacerlo perfecto: hacer un poco de ejercicio funciona. Empieza con pasos pequeños, en tus mejores horas, y apóyate en tu equipo sanitario y en quien te cuida. 


Con constancia, el ejercicio puede ayudarte a caminar mejor, pensar con más claridad y sentirte con más energía. Si puedes, haz 10–15 minutos: un paseo corto, unos estiramientos o algún ejercicio de equilibrio. 


Ese hábito, sencillo y tuyo, es una inversión en tu bienestar de ahora… y del que viene. Y recuerda: siempre suma, estés en la fase que estés; empezar pronto multiplica los beneficios, pero nunca es tarde para obtener mejoras.


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